jueves, 10 de abril de 2014

10 de abril de 2014

Antes de escribir nada lo que me sale del corazón es escribir esta oración que siempre me ayuda mucho:

"Yo confieso, ante Dios todopoderoso y ante vosotros, hermanos, que he pecado MUCHO de PENSAMIENTO
PALABRA
OBRA
Y OMISIÓN

por eso ruego a Santa María nuestra Madre, a los ángeles y a vosotros HERMANOS
que intercedáis por mi ante Dios nuestro Señor"

Antes de decir nada, pediría un PERDÓN TAN GRANDÍSIMO a ti,  y a tanta gente que he hecho daño a lo largo de mi vida. Parece que Dios nos va desvelando poco a poco el mal que hemos hecho en nuestra vida porque si lo hiciera de una vez no podríamos soportarlo. Ahora cuando veo el mal que he hecho no me quedo ahí, sino que es un mal que me hace comprometerme más con la verdad del evangeelio. Con la capacidad que tiene la palabra y el amor de nuestro Dios para transformar una vida rota, una vida herida, sin esperanza, en un testigo de la fuerza del paso de Dios por mi vida. Y digo esto porque creo que las palabras y las reflexiones, incluso del evangelio, no tienen sentido si uno no es por lo menos consciente de su verdad. Del mal que hacemos a veces, del daño que hacemos a las personas que están a nuestro alrededor o del grandísimo bien que podríamos hacer y no hacemos. Así que lo primero perdón, perdón, perdón. Por el daño que te haya podido hacer, por lo que me he dado cuenta y lo que no me he dado cuenta.

Cuando oigo estas palabras de Dios a Abrahán del libro del Génesis:Mira, éste es mi pacto contigo: Serás padre de muchedumbre de pueblos. Ya no te llamarás Abrán, sino que te llamarás Abrahán, porque te hago padre de muchedumbre de pueblos. Te haré crecer sin medida, sacando pueblos de ti, y reyes nacerán de ti. Mantendré mi pacto contigo y con tu descendencia en futuras generaciones, como pacto perpetuo. Seré tu Dios y el de tus descendientes futuros. Os daré a ti y a tu descendencia futura la tierra en que peregrinas, la tierra de Canaán, como posesión perpetua, y seré su Dios.

Se me hace tant fuerte Señor, que quieras dirigirte al hombre, hablarle, llenarle de esperanza, decirle que le miras, que contemplas su vida, que conoces su vida, que sientes su dolor, que conoces su dolor, que significamos tanto para ti, que eres el Dios Bueno que se acerca al hombre para dirigirse a su corazón a lo que vive. Se me hace tan fuerte pasar tantos días sin escucharte, sin prestarte atención y que tu esperes a la puerta hasta que yo decida silenciarme por dentro y escucharte mi buen Dios.

Porque tu eres un Dios fiel. (te haré crecer sin medida, sacando un pueblo de ti, y reyes nacerán de ti) Ahora comprendo que todo esto es cierto. Aunque los caminos por lo que yo imaginaba nunca han sido por los que me has llevado. Me has llevado mi buen Señor por caminos de conocerme a mi mismo, de respetarme, de quererme y darme una oportunidad. De ponerme frente a mi propia verdad, y tener paciencia conmigo mismo. De enseñarme que el don de la fe implica la tarea de la oración. 

Tantas cosas en la vida, tantos proyectos sin terminar, tantos chascos. Y ahora miro a retropesctiva y veo que eres un Dios fiel, que has cumplido todo. Eres el río cristalino que fluye en cualquier estación en el que decidí echar mis raices y crecer como árbol. No me has defraudado mi Señor. Aunque yo a ti muchas veces, tu no me has defraudado.

Cuando te oigo decir (seré tu Dios y el de tu descendencia) percibo en tus palabras casi como rabia, como celos por hacerme tuyo, de tu propiedad. Celos porque yo diga de ti, Padre mío, que tu eres mi Dios, celos porque conozca quién eres y celos también por cada ser humano de esta tierra. Porque levante los ojos a su creador, porque se reconozaca criatura necesitada de un salvador. Celos por la Humanidad que tu has creado y a la que amas con un almo que colma las aspiraciones de cualquiera.

Jn3,16  Tanto amó Dios al mundo que no dudó en entregarle a su único Hijo, para que todo el que crea en él tenga vida eterna.

Jn 8. Parece casi pretencioso lo que dices Jesús. Los judíos se escandalizan. Porque ellos no saben que la autoridad que tu recibes del Padre, nace precisamente de que tu corazón es el de las bienaventuranzas, tu que has venido a servir y no a ser servido, tu que siendo rico te hiciste pobre, tu que siendo Dios te despojaste de tu grandeza, pasando por uno de tantos y muriendo y haciéndolo en una cruz. No comprenden que tu no tienes pretensiones, más allá de la de rescatar al hombre de sí mismo, que has venido como un pobre a servir y que Dios te da la autoridad para decir lo que dices.



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